Quiste en el Seno Maxilar

Vamos a presentar este mes a mi modo de ver, un curioso caso de un quiste en el interior del seno maxilar.

Como digo creo que es interesante presentarlo, pues no he encontrado en la literatura otro caso con similares características.

Se trata de una paciente de 40 años que acude por presentar molestias difusas, de varias semanas de evolución a nivel del primer cuadrante, a la exploración lo único que encontramos fue una respuesta nula al frío del primer molar superior derecho, siendo anodina el resto de la exploración, por lo que solicité una Ortopantomografía, en la que se puede observar una imagen redondeada de aproximadamente 1,5 cm de diámetro de densidad radiográfica rodeada de una especie de cortical ósea, al parecer en el interior del seno maxilar y que podría estar en relación también con el tercer molar superior derecho que está incluido.

Ante esta imagen solicitamos un estudio más completo con un TC, en el que podemos observar las interesantes imágenes (figuras 2-9), en las diferentes representaciones en los planos axial y frontal, a diferentes niveles: La imagen del proceso patológico, es una formación redondeada que ocupa una buena parte del seno maxilar derecho y que tiene unos 1,5 cm de diámetro, teniendo un contenido de consistencia radiológica líquida y un recubrimiento calcificado casi perfectamente esférico (en la figura 4 se aprecia perfectamente esta pared), también podemos ver en estas imágenes del TC, que existe un moderado engrosamiento de la mucosa sinusal que rodea a esta formación.

Con el diagnóstico de necrosis pulpar del primer molar, posiblemente como consecuencia de una gran obturación realizada varios años antes, procedí a realizar el tratamiento de endodoncia de dicho molar, con lo que desaparecieron los síntomas de dolor-molestias difusas de la zona y programamos a la paciente para extirpación de la neoformación intrasinusal, para eliminarla y obtener muestras para estudio anatomopatológico, la intervención la realicé bajo anestesia general, debido al tamaño y con la previsión de tener que resecar por completo el seno maxilar y realizar una meatotomía media.

Imágenes quirúrgicas: (figuras 10-19), podemos observar en estas imágenes la posición y acceso quirúrgico, viéndose claramente en la imagen 11 una importante insuflación del hueso maxilar superior una vez realizada la desperiostización, a continuación, con fresa de carburo de tungsteno 023, realicé la osteotomía y el acceso al interior de la cavidad redondeada y calcificada, aspirando el contenido líquido, y legrando las paredes interiores del mismo, confirmando la no existencia de comunicación con el seno maxilar, por lo que dicho seno no fue invadido ni abierto en la intervención (figura 16, cureta comprobando integridad de la membrana de Schneider). Se tomaron muestras de la pared blanda y dura de la tumoración. El postoperatorio se desarrolló con normalidad, sin ninguna sintomatología de patología sinusal.

Al solicitar el estudio de laboratorio, debíamos descartar patologías tumorales capaces de formar hueso tanto benignas: osteoma, osteoma osteoide, osteoblastoma benigno e incluso malignos como el osteosarcoma y el osteosarcoma yuxta-cortical.

Afortunadamente, el resultado fue el siguiente:

– Legrado de la pared: CAMBIOS COMPATIBLES CON QUISTE ODONTOGÉNICO CON MARCADOS SIGNOS INFLAMATORIOS ASOCIADOS. NO EXISTE EVIDENCIA D MALIGNIDAD EN EL MATERIAL REMITIDO

– Hueso maxilar: FRAGMENTO DE HUESO CORTICAL CON CAMBIOS REACTIVOS INESPECÍFICOS

Según nuestro criterio, se trataría de un quiste periapical de muy larga evolución crecido hacia el interior del seno maxilar, como consecuencia de una necrosis pulpar del primer molar en una paciente joven con gran capacidad de calcificación defensiva-reactiva para aislar el proceso quístico-inflamatorio –infeccioso.