Implantes mandíbula atrófica

Vamos a presentar un caso de rehabilitación con implantes en una paciente con prognatismo y de menos de 30 años, con una reabsorción muy agresiva de sus maxilares, debido a la prematuridad con que se realizaron las exodoncias y con un resultado de una atrofia ósea muy severa.

La paciente, usuaria de prótesis completas durante 10 años, consultó por dolor de tipo “eléctrico” a la masticación, muy localizado a nivel de maxilar inferior derecho, que era evidente al presionar la zona.

Después de explorar a la paciente, se solicitó una Ortopantomografía, como primer paso para el estudio del caso, en la que podemos observar una grave reabsorción de los maxilares, sobre todo a nivel superior y a nivel de las ramas mandibulares horizontales. Podemos observar cómo se pierde el trayecto del conducto mandibular inferior a nivel de la rama y no es posible observar el orificio mentoniano.

Con la sospecha de que efectivamente el nervio mentoniano estaba en la misma cresta mandibular, debido a la agresiva reabsorción, solicitamos un TC a la paciente, en los cortes y en la representación 3D, vemos como efectivamente, el nervio mentoniano está en la cresta y consecuentemente, la paciente en la masticación presiona con la prótesis esta zona y tiene dolor de tipo neural, por compresión del mismo.

 

Planificamos un tratamiento de sobredentadura con 4 implantes osteointegrados, y debido al prognatismo de la paciente y al patrón de reabsorción en esta zona,  planificamos 4 implantes de 10mm.

Las imágenes clínicas correspondientes a la colocación de los implantes, nos muestran la situación de la zona intermentoniana, después de identificar dichos nervios y debido a la forma del hueso, y según la planificación, los implantes quedan a nivel crestal un poco por delante de la cresta, pues si no hubiesen quedado extremadamente inclinados hacia lingual, con el correspondiente trastorno biomecánico, para la prótesis y para los implantes. La zona más anterior se rellenó con un particulado de hueso artificial y se suturó la herida para esperar a la cicactrización y posterior osteointegración.

En la segunda cirugía se realizó la exposición de los implantes y posteriormente la toma de impresiones con transfers, uniendo  los mismos de manera rígida, en este caso con alambre de ortodoncia y composite fluido fotopolimerizable.

   

Después de la fabricación de una barra y su inserción en boca y la colocación de los anclajes en la prótesis (figura 18), se dan instrucciones de higiene y utilización de colutorios de clorhexidina (recordemos que en este caso los implantes sobre todo por vestibular no tienen encia queratinizada!).

 

La paciente con este tratamiento, al masticar y realizar presión sobre el maxilar inferior, ya no apoyará directamente sobre el trayecto neural, sino que apoyará en la barra y también en la mucosa posterior mandibular, salvando la zona dolorosa. Recordar que este tipo de prótesis, son implantomucosoportadas  y requieren rebases y cuidados regularmente.