Dos casos clínicos sobre traumatismos dentales en pacientes jóvenes

Iniciamos la presentación de este mes, con las imágenes de unos pacientes jóvenes que con la llegada de la primavera, observaremos un aumento importante de las actividades al aire libre y como consecuencia, de los traumatismos dentales.

Las 3 primeras fotos (Figura1, figura2, figura3) corresponden a un caso de un paciente varón, en los cuales son más frecuentes este tipo de lesiones, que tras sufrir un traumatismo directo a labio y diente incisivo superior derecho, es atendido en un hospital y es resuelta con sutura de la lesión de partes blandas, es decir una cuidadosa sutura por planos, primero muscular labial y después de mucosa labial, muy preparada nuestra sanidad para este tipo de lesiones, pues son bien tratadas y con rapidez.

Sin embargo, la “herida” dentinaria que como podemos observar en la vista oclusal está muy cerca de pulpa, nuestra estructura sanitaria no está tan bien preparada para resolver la situación. La manera de actuar en este caso, debe ser el sellado de los túbulos dentinarios, y su contenido, para evitar en lo posible el paso de bacterias a la pulpa y su consiguiente infección y necrosis.

Vemos en la figura 3, como se ha realizado una reconstrucción directa de material compuesto estético adherido con un adhesivo-sellador dentinario. En este caso no se realizó ferulización, por tratarse de un golpe directo de un objeto duro, que fractura todo el borde incisal y no existir desplazamiento del diente ni movilidad, se valora la vitalidad pulpar y se van haciendo controles clínicos y radiográficos de la evolución pulpar y periodontal, a lo largo de los años, pues el problema de necrosis y/reabsorción se puede presentar a veces pasados varios años.

El siguiente caso, es decir de la figura 4 a la 10, nos presenta otro traumatismo, en este caso por un objeto romo que golpea el labio y las estructuras óseas y dentales, sin fractura coronaria ni radicular, pero como vemos en las imágenes figura 4, 5 y 6, se ha producido una fractura del hueso alveolar de las piezas 2.1 y 2.2, que ha provocado la retrusión de dichas piezas, en bloque con el hueso vestibular y palatino, en este caso sin extrusión de los dientes. Aquí la actuación del Odontólogo es mucho más compleja, pues si bien domina mucho los composites, reducir una fractura de la apófisis alveolar que involucra 2 dientes, no es tan sencillo y requiere anestesia y reposicionar la fractura y los dientes en su lugar previo al traumatismo, con seguridad y firmeza, pues hay que hacer fuerzas controladas importantes para conseguirlo.

Como vemos en las imágenes figura 7, 8 y 9, después de reposicionar las estructuras, se ferulizan por vestibular con un alambre trenzado y composite y obsérvese en la figura 7, como existe también un pequeño desgarro de la encía adherida a la altura de la fractura vertical de la tabla vestibular por mesial del canino. Al igual que en el caso anterior, se valorará la vitalidad pulpar y se van haciendo controles clínicos y radiográficos de la evolución pulpar y periodontal, a lo largo de los años, pues el problema de necrosis y/reabsorción se puede presentar a veces pasado mucho tiempo.

En palabras del Prof. Andreasen, en un traumatismo, siempre “Se debe esperar lo inesperado”.