Caso extremo de bruxismo con varias piezas dentarias completamente destruidas

Presentamos en estas fotos, un caso de bruxismo extremo, con varias piezas dentarias completamente destruidas, por dicha parafunción.

Las personas pueden apretar y rechinar los dientes sin ser conscientes de ello. Esto puede ocurrir  tanto durante el día como durante la noche, aunque el bruxismo relacionado con el sueño a menudo es el mayor problema, ya que es más difícil de controlar.

Hay algún desacuerdo sobre la causa del bruxismo. El estrés diario puede ser el desencadenante en muchas personas. Algunas personas probablemente aprietan sus dientes y nunca sienten síntomas, pero al final producirán un desgaste exagerado de las piezas dentarias, en muchas ocasiones veremos desgastes en los molares, pero posteriormente, cuando el paciente empieza a restregar el frente anterior, podremos ver un desgaste muy acusado en el sector anterior, y es entonces cuando el paciente suele buscar ayuda del profesional. En sus inicios, el proceso puede ser controlado con férulas de descarga, pero posteriormente, se necesitarán complicadas rehabilitaciones protésicas y cuando el desgaste es como el del caso presentado, la situación es dramática, desde el punto de dar una solución al paciente.

Los factores que influyen sea o no que el bruxismo cause dolor, y en ocasiones trastornos de la articulación temporomandibular (ATM) y otros problemas y causas, que varían de una persona a otra y pueden ser:

  • Estrés
  • Su dieta.
  • Sus parafunciones al dormir, en ocasiones será la pareja del paciente la que se dé cuenta por primera vez que por la noche produce ruidos de rechinar los dientes.

Para algunos autores, existen dos tipos de bruxismo, con diferentes grados de afectación:

  • Bruxismo céntrico (apretamiento): daña el cuello de los dientes provocando generalmente abfracciones cervicales, siendo los premolares las piezas más comúnmente dañadas por su posición en la mandíbula. Además de acompañarse de cefaleas tipo tensional.
  • Bruxismo excéntrico (frotamiento): daña el borde incisal y oclusal de los dientes, generando atriciones en distinto grado. Los movimientos excursivos de la mandíbula siguen un patrón definido que se relaciona con el desgaste en las piezas (al momento de deslizar los dientes, los desgastes son coincidentes), afecta mayormente a incisivos.