Cordales quirúrgicos

Presentamos unos casos de cirugía de cordal inferior incluido, con un gran acodamiento de su raíz y con un contacto íntimo con el canal dentario inferior, incluso invadiendo dicha estructura anatómica por la que discurre el paquete vasculonervioso de la tercera rama del nervio trigémino, con el riesgo de lesión de dicha estructura, fundamentalmente del nervio dentario inferior, con sus consecuencias conocidas de anestesia, parestesia y/o disestesia de la zona inervada por el mismo (Figuras 1, 2, 13, 14 y 15).

Durante la intervención y después de la incisión, la ostectomía y la exodoncia del cordal,  (Figuras 3,4,5,6,7 y 8), hemos realizado las odontosecciones necesarias, para intentar realizar el menor número de maniobras de palanca, para evitar que las raíces de dicho molar presionen directamente el paquete vasculonervioso y lo lesionen por neuropraxia y/ axonotmesis, con las consecuencias de las complicaciones antes mencionadas.

Podemos observar en las figuras 9,10, 19, 20, 21 y 22, como realizamos unas odontosecciones muy controladas y sobretodo bajo aumento óptico con lupas quirúrgicas y con instrumental rotatorio con iluminación (Prefiero la iluminación del tipo LED, autogenerada en la misma pieza de mano contraangulada, generalmente multiplicadores 3:1, es decir contraángulos rojos, pues utilizan fresas de turbina FG, o bien turbinas también con luz LED autogenerada, pero por supuesto sin refrigeración por spray de aire a presión por el riesgo de enfisema).

Si tenemos dudas durante el procedimiento, no debemos olvidar la posibilidad de realizar una radiografía periapical transoperatoria (peroperatoria), que nos orientará de cómo hemos de proseguir nuestra cirugía.

En algunas ocasiones se realizan exodoncias de cordales incluidos en quirófanos, intrahospitalarios, en los cuales no suele existir la posibilidad de realizar una radiografía periapical, por no disponer de dicha aparatología en quirófanos generales. Dicha situación puede resultar un inconveniente, al no poder realizar una radiografía con mucha definición como son las intraorales periapicales, que nos aportan valiosos datos de cómo debemos continuar la intervención y ayudarnos al éxito de la misma con la mínima iatrogenia.

Lo mismo ocurre con las instalaciones de un quirófano de cirugía general, que no suele disponer de una instalación dental con luz transmitida por fibra óptica. Afortunadamente, la tecnología actual pone a nuestra disposición unidades motorizadas con luz autogenerada      (e-generator), que nos facilitan la visibilidad en estas zonas de muy difícil accesibilidad óptica y quirúrgica. En algunos trabajos se recomienda no realizar osteotomías por el riesgo de lesión de estructuras anatómicas, creo sinceramente que las maniobras de palancas descontroladas son mucho peor y tienen mucho más riesgo.

Para acabar el comentario de las imágenes, fíjense en las figuras 6, 7 y 8, en la que se ha realizado una pequeña muesca en el resto radicular y con un botador-elevador se ha realizado una maniobra de luxación de la misma en sentido anteroposterior, para no lesionar el nervio y como en las figuras 16, 17 y 18 se puede ver en el fondo de la ostectomía como discurre el paquete vasculonervioso y la proximidad anatómica con la zona quirúrgica y la facilidad con que puede ser lesionado con nuestro instrumental rotatorio, que en este caso la lesión sería por sección completa o incompleta del mismo y por las palancas de los elevadores.