Tabaquismo y salud oral

17 Oct Tabaquismo y salud oral

 

Entre los profesionales de la salud, es el equipo odontólogo/higienista el que tiene mayor oportunidad de intervenir en la cesación tabáquica de la población, ya que la práctica odontológica comprende un contacto regular con los pacientes y los signos bucales producidos por el tabaco son evidentes para estos profesionales.

El uso de tabaco en sus distintas formas ha sido claramente asociado a alteraciones sistémicas como cáncer y enfermedades cardiovasculares. En la cavidad bucal, es causa irrefutable de leucoplasia y eritroplasia y ha sido relacionado con halitosis, enfermedad periodontal, pigmentaciones de la mucosa y/o restauraciones y hasta fracaso de tratamientos con implantes dentales.

El tabaquismo dentro de la odontología es un tema que ha llegado a tomar importancia debido a los problemas orales que se presentan por el consumo indebido del mismo cigarro; dentro de los problemas que se han presentado dentro de la cavidad oral se ha llegado al grado de poder padecer patologías orales cancerígenas, que si no son tratadas a tiempo pueden llegar a ser irreversibles y mortales.

El tabaquismo es una adicción crónica generada por el tabaco que produce dependencia física y psicológica, así como también un gran número de enfermedades respiratorias y cardiacas.

Esta enfermedad no se cura y con el tiempo daña el cuerpo y hace que las personas sean adictas, se vuelven dependientes de esta droga haciendo imposible el quererlo dejar de un día para otro. Cada cigarro consumido diariamente afecta cada uno de nuestros organismos de una u otra forma, produciendo problemas en nuestro aparato respiratorio, cardiovascular y sobre todo en la cavidad oral. Dejar de fumar, en el caso de enfermos de depresión, solo es aconsejable si va acompañado de la ingestión de nicotina en chicles o por cualquier otro procedimiento diferente de fumar, ya que, de no hacerlo así el estado de los enfermos depresivos se agrava, la ansiedad y la tensión muscular aumentan y también las probabilidades de suicidio.

Desde que se coloca en la boca y se empieza a consumir, el humo del cigarro va a ser inhalado a los pulmones donde se va a absorber gran parte de la nicotina. El hecho de que el humo entre por la boca y siga por la nariz produce una micro-agresión continua que afecta los dientes, la cavidad oral, faringe, laringe, senos paranasales y parte superior del esófago, además de bronquios y pulmones. También se absorbe, en menor medida, a través de la mucosa bucal, plexos sublinguales y de la piel, siendo en este caso la absorción variable y dependiente de varios factores, como lo son la temperatura y el pH cutáneos, el grado de la humedad y de higiene personal. El tabaquismo posee una acción sobre la salivación, la cual se ve aumentada, favoreciendo la mineralización de la placa bacteriana y por ende la formación de sarro.

Tanto la enfermedad periodontal crónica como la aguda se relacionan con el tabaquismo. Los fumadores presentan una mayor probabilidad de infección con bacterias patogénicas, que pueden ser a consecuencia de una disminución de la presión de oxígeno en la bolsa periodontal; efecto local del humo del tabaco, que favorece al crecimiento de anaerobios.  Se ha observado que los fumadores presentan una respuesta inflamatoria retardada o disminuida, menor sangrado al sondaje y menor rubor de la encía y las bolsas periodontales presentan una menor cantidad de fluido crevicular gingival.

Esto parece ser debido a efectos a largo plazo de la nicotina en la inflamación y no a su efecto vasoconstrictor local, como se había creído antes. La hipótesis de que la disminución de la tendencia al sangrado puede estar relacionada con la menor densidad vascular o con una menor cantidad de vasos ha sido testada, pero con resultados contradictorios.

En los niños, el humo del tabaco debilita el potencial de óxido-reducción del ecosistema bucal favoreciendo la proliferación de bacterias de placa. Los niños al ser fumadores pasivos y presentar alto contenido en sangre de cotinina, un derivado de la nicotina que indica la exposición del humo de los fumadores, tienden a sufrir más caries en sus piezas temporales, o dientes primarios, duplicando el riesgo de un niño a padecer caries.

Este hecho podría tener su explicación en una colonización temprana de la boca de los niños con S.Mutans a partir de sus madres, en las que se ha detectado la presencia de mayor cantidad de estas bacterias que en la boca de madres no fumadoras, debido a varias razones: por una parte la presencia de nicotina favorece el crecimiento de S.Mutans, reduce la capacidad tampón de la saliva, y está asociado a una supresión del sistema inmunitario, ya que inhibe la función defensiva de los neutrófilos y monocitos salivales.

Por otra parte, el hábito tabáquico suele asociarse con hábitos de higiene oral escasos y con frecuencia hábitos alimentarios de riesgo de caries, tales como consumo frecuente de alimentos o bebidas ricos en hidratos de carbono refinados.

Los odontólogos están conscientes de su responsabilidad en el tratamiento del tabaquismo y su prevención, sin embargo no se sienten lo suficientemente preparados para brindar dicha terapéutica. Esta situación es debido a la falta de entrenamiento a nivel de pregrado y/o postgrado y al poco énfasis que se hace al tabaquismo y el manejo del paciente en forma integral durante los estudios de odontología.

La incorporación del tabaquismo en la plenitud de su estudio debe ser reforzada en el currículo de las escuelas de Odontología, e inclusive debe ser tema incorporado en los estudios del higienista dental. Se ha demostrado que higienistas dentales tienden a recomendar mucho más a los pacientes la cesación del tabaquismo que el propio odontólogo, e inclusive los pacientes sienten más confianza y comparten mayor tiempo de consulta con los higienistas que los odontólogos, sin embargo su adiestramiento en el área les impide dar un tratamiento efectivo al paciente.

Bibliografía

  1. Conocimiento y actitud del odontólogo frente al manejo del tabaquismo: estudio comparativo entre España, Italia y Venezuela.  Villarroel Dorrego M, Bascones-Martínez A, Pérez González E, Lauritano D. Avances en odontoestomatología Vol. 25 – Núm. 4 – 2009.
  2. Manejo de la adicción al tabaco en el paciente odontológico.  Kia Juan Koushyar-Partida. GAMO Vol. 9 Núm. 6, noviembre – diciembre 2010.
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  5. Necesidad del abandono del tabaquismo para la prevención de enfermedad periodontal y otras afecciones. Eladio Miguel Traviesas HerreraI, Daysi Márquez ArguellezII, Ricardo Rodríguez LlanesII, Judy Rodríguez OrtegaIII, Daynín Bordón BarriosIV. Revista Cubana de Estomatol 2011;48(3):257-267.
Téc. Paloma Camacho
Téc. Paloma Camacho

Técnico Superior y Experto en Higiene Bucodental por la Universidad de Sevilla y autora de “El Blog del Higienista Dental” . Actualmente ejerce su profesión como higienista bucodental en el sector clínico privado. Autora de “El Blog del Higienista Dental” lo crea en 2012 con la intención de orientar a compañeros profesionales de la higiene bucal. Además de ser colaboradora y autora de varios artículos en la web de PHB, en 2014 se especializa con un Curso Experto para Higienistas Dentales en su 12ª Edición en la Facultad de Odontología de la Universidad de Sevilla. Ha realizado varios cursos de actualización de casi todos los campos en odontología, desde blanqueamientos y técnicas de higiene hasta especializaciones como la ortodoncia e implantología contando, además, con la Titulación de Operador de Instalación en Radiodiagnóstico Dental/Podológico.

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