Disminuyendo el uso de la radiología en la Implantología actual

04 Ene Disminuyendo el uso de la radiología en la Implantología actual

Por mucho tiempo se ha utilizado la radiografía panorámica como forma de diagnóstico bidimensional en Implantología. Sin embargo, estas imágenes solo han permitido una evaluación limitada de hueso disponible. Esto, por supuesto, podía y a veces daba lugar a alineaciones inadecuadas de los implantes o incluso a daño en estructuras anatómicas importantes.

La planificación en implantología es fundamental. Es la piedra angular que permite que usemos esta potente herramienta de la mejor forma posible, y con el menor número de complicaciones, en nuestros pacientes.

Como decimos, durante mucho tiempo se ha utilizado la radiografía panorámica como forma de diagnóstico bidimensional en Implantología (1,2) pero estas imágenes solo permiten una evaluación limitada de hueso disponible cosa que ha dado lugar a alineaciones inadecuadas de los implantes o incluso a daño en estructuras anatómicas importantes.

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Desde la llegada (y sobre todo desde su popularización, de la mano de equipos más asequibles) de la radiología tridimensional, se ha mejorado enormemente la precisión y ajuste de las planificaciones. Gracias a que estas exploraciones radiológicas suelen estar libres (o casi libres) de distorsión y a que aportan una visión tridimensional del campo operatorio (3).

Esto ha llevado a la disminución de la tasa de complicaciones postoperatoria y a una mejora en la precisión de nuestros tratamientos.

Tras la inserción de los implantes es frecuente e incluso recomendable, confirmar que la posición en que se ha colocado el implante es similar a la planificada. Para este propósito, se usa frecuentemente estudios radiológicos bidimensionales (ortopantomografías, radiografías periapicales), pese a las limitaciones que presentan y que hemos repasado anteriormente (4).

Algunos profesionales realizan TC para este punto, confirmando de esta forma todos y cada uno de los puntos de la planificación que han realizado en el TC inicial. De esta forma esta confirmación es mucho más acertada, a costa de aumentar la radiación ionizante que recibe el paciente.

Para muchos profesionales, el aumento de radiación producido por este paso estaría injustificado y podrían pensar que si la planificación tridimensional se ha realizado, una radiografía bidimensional debería ser suficiente para confirmar el éxito de la colocación de los implantes o avisar de cualquier anomalía.

No obstante, perdemos de vista que no hay un umbral de radiación ionizante “razonable” per se, sino que debemos perseguir llevarlo al mínimo posible (siempre, por supuesto compatible con unos resultados óptimos de nuestras terapéuticas).

En esta línea se ha publicado un excelente artículo, por parte de los Dres. Stoetzer, Wagner, Wenzel Lindhorst, Gellrch y von See (de la Hanover Medical School, Alemania), en Implant Densitry (VER ARTICULO), en el que se aporta un método no radiológico que permite la confirmación de la posición del implante colocado en relación a la planificación tridimensional preliminar.

Para ello, se realiza un escaneado digital intraoral de una parte del maxilar/mandíbula que incorpore algunas referencias anatómicas fijas (como puede ser uno o dos dientes) así como el implante (o los implantes) colocado(s) al que se le incorpora un scan-body (Figura 1).

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Figura 1.- Comparación de la colocación prevista de los implantes con la colocación final

De esta forma, el escaneo intraoral puede integrase con la planificación tridimensional radiológica y confirmar que la colocación del implante ha sido más o menos exitosa, sin necesidad de irradiar al paciente más allá de la primera TC sobre la que se realiza la planificación del caso.

El método ha sido confirmado tanto en animales como en humanos, y presenta un ajuste muy alto. Esperemos que en el futuro, ésta y otras iniciativas en el mismo sentido se difundan y consoliden para seguir mejorando nuestros resultados terapéuticos de una forma lo más segura posible para nuestros paciente.

 

Dr. Daniel Torres
Dr. Daniel Torres

Doctor en Odontología, Máster en Cirugía Bucal y Máster en Ensayos Clínicos por la Universidad de Sevilla. Actualmente ejerce como Profesor Titular de Cirugía Bucal y como Codirector del Máster Universitario de Cirugía Bucal en la Facultad de Odontología, Universidad de Sevilla. Forma parte de la European Board of Oral Surgery y es Vicedecano de Gestión Clínica de la Facultad de Odontología de Sevilla y Vicepresidente de la Sociedad Española de Cirugía Bucal. El Doctor Torres es autor de numerosos artículos de Cirugía Bucal en revistas nacionales e internacionales y de múltiples capítulos de libros de la especialidad. Ha realizado múltiples ponencias en Congresos nacionales e internacionales y ha sido dictante de múltiples Cursos, conferencias y seminarios sobre cirugía bucal. Actualmente ostenta el Premio de la Real Academia de Medicina y Cirugía de Cádiz y es autor de los libros Tumores Odontogénicos y La Clorhexidina en la prevención de la alveolitis en el postoperatorio de los terceros molares retenidos. Coautor del libro El tercer molar incluido. Además es miembro de número de SECIB, SEPES y SEPA y Miembro fundador del SCO.

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