Puntos clave en el diagnóstico temprano del cáncer oral

20 Feb Puntos clave en el diagnóstico temprano del cáncer oral

En la lucha contra el cáncer el diagnóstico temprano del mismo es un caballo de batalla recurrente en las distintas campañas publicitarias. Por supuesto, las compañías van dirigidas a la población general e inciden en la idea de que el paciente debe vigilar su estado de salud y ser consciente de los cambios que pueden producirse en él.

Todo ello se basa en el hecho, correcto, de que un diagnóstico precoz de un proceso patológico suele mejorar su pronóstico y permite un mejor tratamiento.

Sin embargo, una mirada más pormenorizada al concepto “diagnóstico temprano” en el cáncer oral, puede hacernos ver que no todo es tan sencillo, qué tras una idea tan directa y evidente, son múltiples los actores que tienen responsabilidad en el resultado final, y qué, aunque el paciente es uno de los principales actores, no es el único.

Por ejemplo, todos entendemos que, en el caso del cáncer oral, el diagnóstico debe ser realizado por un especialista, y ser confirmado histológicamente. Para ello, el paciente debe buscar ayuda médica / odontológica. Mientras antes busque esta ayuda antes se producirá el diagnóstico, pero para ello, el paciente debe tomar consciencia de que hay algo que no va bien.

Este intervalo se ha identificado como “Appraisal interval” e incluye tanto la detección del cambio corporal como el tomar consciencia de que no es algo “normal” y buscar ayuda. Puede parecer que todos tenemos una idea bastante similar de lo que es un cambio que precise buscar ayuda, pero para nada es así. De hecho, esta fase es la que más está afectada por los cambios culturales que podemos identificar entre los distintos miembros de una sociedad o entre distintas sociedades.

Las campañas en “mass media” intentan trasladar información clara a toda la población acerca de lo que se puede considerar “cambios que precisen de buscar ayuda” y animar a buscarla.

Por supuesto, excluimos aquí los diagnósticos que se producen en revisiones programadas y en los que el paciente no es consciente aún de ningún cambio en su boca. La importancia de dichas revisiones también es importante, pues reduciríamos el “Appraisal interval” a cero. Es decir, aun cuando el paciente no tuviera consciencia de cambio alguno, el profesional podría identificar la lesión sospechosa.

Hasta aquí estaría todo más o menos claro, pero el diagnóstico aún no se ha producido. Aún quedan otros actores por aparecer, como decíamos anteriormente. El paciente debe pedir cita con el centro sanitario. Si es un médico generalista debe referirse al especialista (odontológo (que sin ser médico tiene la formación de un especialista en el terreno de la patología y la terapéutica oral, perfil que no existe en la medicina) o cirujano oral y maxilofacial) para una evaluación pormenorizada de la lesión.

Por tanto, tenemos dos nuevos plazos. El tiempo de espera a la cita inicial y el tiempo de espera para acudir al especialista (el espacio entre la cita con el generalista y hasta la primera cita con el especialista se denomina “Help-seeking interval”). En ambos intervalos el papel del paciente es poco relevante, y toma total relevancia la ordenación de los distintos sistemas sanitarios.

El médico especialista en cirugía oral y maxilofacial radica habitualmente en un hospital, mientras que los odontólogos se localizan habitualmente en centros de atención primaria (aunque deberían estar también presentes en los hospitales).

Pero aún no se ha realizado el diagnóstico histológico, y por tanto de certeza, en el cáncer oral. El intervalo entre la primera cita con el especialista y el diagnóstico definitivo (histológico) se denomina “Diagnostic interval”, que daría paso al “Treatment interval”. Para ello es clave la realización de un acto quirúrgico, la biopsia, y su estudio histopatológico.

Dependiendo del sistema sanitario, la realización de estas intervenciones puede ser más o menos ágil, o presentar diferencias según se realicen a nivel hospitalario o de atención primaria. También en este apartado, la influencia del paciente es pequeña, quedando el principal actor identificado como el sistema de salud y sus profesionales.

Como parece evidente, el camino más largo sería, tras la toma de conciencia del paciente de su patología, la cita inicial por el médico de cabecera, la consulta al odontólogo de cabecera, la derivación al hospital para la realización de la biopsia y confirmación del diagnóstico.

El camino más corto sería la identificación de la lesión por parte de un especialista en una cita programada, la realización de la biopsia en ese nivel y el inicio del intervalo de tratamiento en el plazo de tiempo más corto posible.

En nuestro medio, esto implicaría no sólo seguir fomentando las revisiones periódicas de la población por parte del especialista (odontólogo en este caso) y la responsabilidad de cada persona en cuidar de su salud, sino también en reforzar la presencia de estos profesionales en el primer escalón de atención a la ciudadanía. También se debería asegurar que la capacidad real de hacer biopsias en ese nivel es adecuada, tanto por las aptitudes de todos los profesionales implicados como por el acceso a las instalaciones necesarias.

Evidentemente, al final, son los usuarios del sistema de salud los responsables de que estos pasos se vayan dando. En un primer momento, vigilando cualquier cambio que puedan detectar en su boca o acudiendo a revisiones programadas, y en un segundo momento, exigiendo organizaciones eficaces, lógicas y eficientes del sistema sanitario, para disminuir todo lo posible el tiempo que transcurre entre la aparición de la lesión y su diagnóstico final.

IMÁGENES

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Fases del diagnóstico según el modelo de Aarhus

 

BIBLIOGRAFIA

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Dr. Daniel Torres
Dr. Daniel Torres

Doctor en Odontología, Máster en Cirugía Bucal y Máster en Ensayos Clínicos por la Universidad de Sevilla. Actualmente ejerce como Profesor Titular de Cirugía Bucal y como Codirector del Máster Universitario de Cirugía Bucal en la Facultad de Odontología, Universidad de Sevilla. Forma parte de la European Board of Oral Surgery y es Vicedecano de Gestión Clínica de la Facultad de Odontología de Sevilla y Vicepresidente de la Sociedad Española de Cirugía Bucal. El Doctor Torres es autor de numerosos artículos de Cirugía Bucal en revistas nacionales e internacionales y de múltiples capítulos de libros de la especialidad. Ha realizado múltiples ponencias en Congresos nacionales e internacionales y ha sido dictante de múltiples Cursos, conferencias y seminarios sobre cirugía bucal. Actualmente ostenta el Premio de la Real Academia de Medicina y Cirugía de Cádiz y es autor de los libros Tumores Odontogénicos y La Clorhexidina en la prevención de la alveolitis en el postoperatorio de los terceros molares retenidos. Coautor del libro El tercer molar incluido. Además es miembro de número de SECIB, SEPES y SEPA y Miembro fundador del SCO.

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