OVACE: Obstrucción de la Vía Aérea por Cuerpo Extraño. ¿Cómo hay que actuar?

03 May OVACE: Obstrucción de la Vía Aérea por Cuerpo Extraño. ¿Cómo hay que actuar?

 

Las siglas que dan título a este artículo traducen una de las situaciones de emergencia posible en el campo de la odontología que, si bien es poco frecuente, supone por su severidad un riesgo cierto que debe prevenirse y conocer el tratamiento más adecuado. OVACE es el acrónimo de Obstrucción de la Vía Aérea por Cuerpo Extraño, pero ¿qué es esto exactamente?

Como es conocido, la respiración se produce por el intercambio gaseoso que se realiza en los pulmones, en los alveolos pulmonares más exactamente. En ellos, a través de una fina membrana alveolo capilar, el oxígeno pasa del alveolo a la sangre y el CO2 en sentido contrario por un simple pero delicado juego de diferencia de presiones en cada una de los espacios.

Estos gases llegan a los pulmones a través de un entramado de tuberías desde el exterior: nariz, fosa nasal, nasofaringe, boca orofaringe, laringe, tráquea, bronquios y bronquiolos cada vez más pequeños, hasta los alveolos.

OVACE

El factor crítico de esta ecuación es el hecho de que la vía aérea y la vía digestiva comparten un tramo común de conducción. Así, boca y faringe forman parte de ambas conducciones y este cruce puede ser fatal si en el interior de la vía aérea penetra algún elemento no gaseoso.

El trabajo del odontólogo radica en la cavidad oral, realizando múltiples manipulaciones de piezas dentales o elementos protésicos en su interior, que pueden desplazarse inopinadamente hacia la vía respiratoria y ocasionar su obstrucción. De ahí el interés del artículo.

También se puede producir atragantamiento por líquidos o sustancias empleadas también en el trabajo odontológico.

Uno de los problemas complementarios a tener en cuenta es la enorme reactividad de la mucosa bronquial frente a noxas extrañas, generando edema y secreciones que agravan el estrechamiento, pudiendo producir una obstrucción completa, pese a que el cuerpo extraño sea más pequeño que el calibre bronquial, por lo que la actuación debe ser lo más precoz posible.

¿Cómo actuar?

En primer lugar, como siempre la prevención, controlar todos los elementos que se emplean evitando los descuidos que puedan precipitarlos.

En segundo lugar, facilitar la tos incorporando al paciente y realizando palmadas interescapulares animando a la tos en series de cinco.

Si no hay respuesta eficaz se puede realizar la Maniobra de Heimlich, rodeando desde atrás al paciente y colocando el puño en epigastrio, por debajo de la parrilla costal y comprimiendo y empujando con la otra mano conjuntamente hacia dentro y hacia arriba para aumentar la presión abdominal y por ende la torácica. Debe realizarse de forma intensa y súbita, para conseguir desimpactar el cuerpo extraño, si es posible expulsarlo mejor, aunque no siempre se consigue.

Si persiste la obstrucción y el paciente pierde la conciencia, debe iniciarse las maniobras de reanimación y activar los mecanismos de emergencia llamando al 112 y requiriendo un desfibrilador si lo hubiera, compresiones torácicas y ventilaciones en ciclos consecutivos (30:2-30:2-….).

Si se dispone de elementos como cánulas de Guedel, mascarillas faciales, bolsa autoinflable tipo AMBU y oxigenoterapia, se deben emplear también.

Si se consigue restablecer la respiración, aunque el cuerpo extraño se haya expulsado, es conveniente una evaluación de la función respiratoria por parte de expertos en un centro sanitario. Si no se consigue, la evacuación es preceptiva, aunque se conserve la respiración para extraer el cuerpo extraño.

Sea como fuere, esa vía aérea puede estar irritada y estrecharse tras el episodio obstructivo. Tratamiento con broncodilatadores, corticoides y adrenalina pueden ser necesarios a lo largo de todo el cuadro, por lo que reiteramos que lo mejor es evitar la situación, detectarlo de forma precoz y activar el tratamiento lo antes posible.

 

Dr. Alfonso Vidal

Licenciado en Medicina y Cirugía, especialidad Anestesiología y Reanimación. Máster Acupuntura y Jefe Unidad del Dolor, Hospital SUR. Licenciado en Medicina por la UCM y Especialista en Anestesiología, Reanimación y Terapéutica del Dolor por la Universidad de La Laguna, Universidad donde se doctoró en Medicina. Ha trabajado como adjunto en Hospital Universitario de Alcalá de Henares, y desde hace años, Jefe del Servicio de Dolor del Hospital SUR de Alcorcón, del Grupo IDC. También es Profesor de Dolor en la UCM impartiendo clases sobre esta especialidad. Amante de su profesión y apasionado de las nuevas tecnologías, del Dr. Alfonso Vidal es lector empedernido. Su trayectoria profesional empieza como médico Interno Residente de Anestesiología, Reanimación y Terapéutica del Dolor. Hospital Universitario de Canarias desde 1989 hasta 1992. En 1993, es facultativo Especialista de Área de Anestesiología y Reanimación en el complejo Hospitalario Nuestra Señora de Candelaria en Tenerife Ese mismo año se traslada a Madrid como facultativo Especialista de Área de Anestesiología y Reanimación en el Hospital Universitario Príncipe de Asturias (Alcalá de Henares, Madrid) hasta 2005. Además de coordinador del Área de Anestesia, Reanimación y Terapéutica del Dolor en el Hospital Sur de Alcorcón de Madrid, desde 1994 hasta la actualidad. Director de Cursos de Doctorado de la Universidad de Alcalá de Henares de Madrid y médico responsable de la Unidad del Dolor en la Clínica Román de Madrid, desde 2007 hasta la actualidad.

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