El ibuprofeno o alternativamente los antiinflamatorios
Autor:

El ibuprofeno o alternativamente los antiinflamatorios

 

 

Cuando hablamos de dolor y pensamos en un tratamiento, indefectiblemente concebimos un grupo de fármacos denominados antiinflamatorios no esteroideos, los AINES en sus siglas que, por su eficacia, tolerabilidad, seguridad y coste, son la primera línea de tratamiento. 

 

 

Valoración

La aspirina, acido acetil salicílico, la madre o quizá la abuela de este grupo, fue sintetizada por Hoffman en 1897, aunque la corteza del sauce de la que se comenzó a extraer se empleaba de diversas maneras desde los tiempos del Egipto clásico, como figura en el papiro de Ebers. 

La acción de este grupo de sustancias se descubrió gracias a Vane, que describió la fisiología de las prostaglandinas y la acción de la aspirina a este nivel. El mecanismo es simple y a la vez complejo, como gran parte del rompecabezas que sostiene la naturaleza. 

Los fosfolípidos que forman parte de la estructura de la pared celular en determinadas circunstancias se degradan mediante una serie de enzimas, dando lugar a derivados proinflamatorios que, actuando como generador y multiplicador del mecanismo de alarma que es la inflamación, facilitan la presencia de múltiples elementos de defensa, destrucción, regeneración y barrido de tejidos, células, moléculas etc.

Captura de pantalla 2017-09-12 a las 10.22.51.png

Dos hechos son fascinantes: la funcionalidad múltiple de las moléculas, que tan pronto tienen misión estructural (la pared de la célula) como funcional, sea energética o inflamatoria. Sería algo parecido a poder utilizar las paredes de casa como combustible, alimento o mecanismo de alarma. 

El otro hecho, es el automatismo del resto de células y sistemas del organismo para recibir ese mensaje inflamatorio, activarse e iniciar una respuesta, en general, reparadora. 

La cascada de las prostaglandinas y la inflamación son buenas, son necesarias para la vida y por tanto no se pueden suprimir sin consecuencias fatales. Otra cosa es que se puedan modular para evitar una incomodidad excesiva en intensidad o tiempo, o que perjudique otras acciones terapéuticas. 

Por ejemplo, la extracción de una pieza dental supone una agresión a la que el cuerpo responde con inflamación, hemorragia, dolor, edema...Sin embargo si esa pieza estaba deteriorada y careada facilitaría la perpetuación del daño y dificultaría su resolución, sin conseguir que aparezca una pieza dental nueva. 

Los mecanismos naturales de regeneración, y también los artificiales, tienen sus límites, por eso tratamos de sobreponernos a esos límites con actuaciones preventivas y empleamos los antiinflamatorios cuando sabemos que la inflamación va a ser un problema que puede perjudicar el resultado de una intervención o bien hacer mucho mas incomoda su resolución.

Captura de pantalla 2017-09-12 a las 10.23.01.png

Como decía, los antiinflamatorios basan su acción en el bloqueo de la enzima ciclooxigenasa, que da lugar a las prostaglandinas. Esta es la explicación de sus efectos favorables sobre la fiebre, el dolor y la inflamación, y también de los efectos perjudiciales, como la irritación gástrica o la alteración de la función renal. 

Hasta lo bueno puede ser perjudicial en una dosis excesiva, de aquí que la medida sea una virtud necesaria en el desempeño de la medicina y en la dosificación de los medicamentos y, en particular, los antiinflamatorios.

Captura de pantalla 2017-09-12 a las 10.23.08.png

El ibuprofeno se ha convertido, sin duda, en el referente de los antiinflamatorios. Es una molécula derivada del ácido aril-propionico como Ketoprofeno o Naproxeno, lo que le confiere unas propiedades óptimas desde el punto de vista de la eficacia antiinflamatoria, antipirética y analgésica. Su potencia es semejante al Diclofenaco o Naproxeno, pero con la ventaja de la seguridad, y es que su acción sobre la función renal o cardiovascular y la mucosa gástrica es de las más tolerables. 

Por tanto, tenemos un fármaco muy eficaz y seguro, que además tiene un coste económico relativamente pequeño. Todo ello lo convierte en el arma que emplean de forma habitual muchos millones de personas en todo el mundo. 

En muchos sentidos, casi es un bien de consumo y su administración libre de prescripción en muchos países facilita su uso, aunque puede también ser un riesgo si no se dosifica de forma adecuada. 

No hace falta ser Premio Nobel para usar con talento un medicamento, lo mismo que no hace falta ser un chef de prestigio para hacer una tortilla de patata, pero eso no quiere decir que se pueda usar de forma descuidada o que no haya que respetar las cantidades y los tiempos.

Se puede usar ibuprofeno de forma segura durante mucho tiempo, si, pero de forma intermitente, a demanda y no de forma continua a dosis altas, pues esto llevaría indefectiblemente a daños gastrointestinales o renales, pudiendo simultanearse con protectores ad hoc. 

En suma, Ibuprofeno sí, usado con mesura y sensatez y como parte de una estrategia general que pueda incluir hábitos de vida, medidas preventivas y otros grupos farmacológicos. Este consejo se puede aplicar a casi todas las indicaciones del fármaco. 

Dr. Alfonso Vidal

Licenciado en Medicina y Cirugía, especialidad Anestesiología y Reanimación. Máster Acupuntura y Jefe Unidad del Dolor, Hospital SUR.

Licenciado en Medicina por la UCM y Especialista en Anestesiología, Reanimación y Terapéutica del Dolor por la Universidad de La Laguna, Universidad donde se doctoró en Medicina. Ha trabajado como adjunto en Hospital Universitario de Alcalá de Henares, y desde hace años, Jefe del Servicio de Dolor del Hospital SUR de Alcorcón, ...

Escribir un comentario

Código de seguridad
Refescar

Zambon
© 2014 Espidident.es. Todos los derechos reservados     Aviso Legal  Política de privacidad  Condiciones de Uso Política de cookies