Leucoplasia oral, un problema clínico de exclusión

13 Abr Leucoplasia oral, un problema clínico de exclusión

 

La Leucoplasia se define como una placa blanca que no puede desprenderse por raspado y que no puede clasificarse como ninguna otra lesión. No es por ella misma una entidad histopatológica, porque en ella puede observarse una gran variedad de alteraciones microscópicas. Es, por tanto, un diagnóstico clínico de exclusión el que nos lleva a la calificación de leucoplasia.

Hoy nos encontramos ante el problema clínico de la leucoplasia oral, una lesión de la mucosa oral que si bien se han barajado diversos factores que puedan influir en su aparición, tales como: sífilis, hipovitaminosis A y B, anemia, hipercolesterolemia o infecciones por  papilomavirus es de etiología desconocida. Y, aunque el tabaco se asocia frecuentemente con la aparición de leucoplasias, también aparece en pacientes no fumadores

Esta lesión puede parecer en cualquier zona de la mucosa oral, más frecuente en la mucosa  yugal y dentro de ésta en zona retrocomisural, y siguiendo el orden de frecuencias, en paladar duro, dorso de lengua en zona anterior y crestas alveolares desdentadas.

Clínicamente, estas lesiones son, en el 82% de casos, asintomáticas y en el 18 % presentan prurito o escozor acompañado por enrojecimiento o molestias inespecíficas. En un análisis histopatológico de estas lesiones pueden presentar cambios variables que pueden ir desde la hiperqueratosis hasta diferentes grados de displasia, considerándose ésta como una condición premaligna.

 

Un diagnóstico eminentemente clínico

Si bien es necesario la realización de una biopsia y un examen histológico. También se puede realizar una citología exfoliativa, determinación de marcadores tumorales, tinciones que puedan marcar áreas de posibles displasias (azul de toluidina, naranja de acridina), así como la hibridación in situ del ADN.

El pronóstico de estas lesiones se encuentra en relación directa con la presencia de displasia. Sí que existen una serie de factores que condicionan una mayor tendencia a degenerarlas, como son: el largo tiempo de evolución, las personas mayores de 70 años, cuatro veces más tendencia a degenerar en mujeres que en hombres, la localización de la misma siendo cara ventral de lengua y suelo de boca las localizaciones que mayor riesgo de malignización tienen, y aquellas lesiones de tipo nodular o moteado así como las que poseen ulceraciones y hemorragias.

Si hablamos de la displasia epitelial, en aquellas lesiones donde la displasia es más severa, la malignización varía entre el 9 y 36%. Muchas de estas lesiones pueden extirparse en su totalidad,  aunque no existen evidencias convincentes de que la escisión de la lesión sea curativa o preventiva de cambios malignos.

En otros casos la extirpación no es posible, ya sea por el tamaño de la lesión cuya extirpación dejaría secuelas físicas importantes en el paciente, necesitándose en casos la colocación de injertos, como por la localización de la lesión y su difícil acceso. Para realizar el tratamiento es importante conocer la etiología de la lesión. Si se trata de una leucoplasia irritativa o friccional, leucoplasias asociada a tabaco o idiopática, o si es homogénea o no homogénea, así como si presenta  displasia o no.

 

Tratamiento 

El primer paso en todos los casos es eliminar irritativos y factores etiológicos (tabaco), traumas repetidos, así como la administración de antifúngicos, ya que con frecuencia hay sobreinfección por hongos que puede complicar la clínica de la lesión. Si a pesar de hacer lo anterior la lesión persiste, se tiene que realizar la biopsia en 15 días tras retirar los irritantes.

Otros tratamientos pueden ser la administración de  antioxidantes como el ácido retinoico por vía oral o tópica, así como la combinación de antioxidantes: beta-carotenos, ácido ascórbico, alfa-tocoferol, etc. Estas lesiones también se pueden tratar con criocirugía y con terapia láser.

Respecto a las leucoplasias como problema clínico, hay que tener en cuenta que en general remiten entre un 20-40 % de los casos, un 40-50 % no cambian a pesar de eliminar irritantes, y que un 3-10 % aumentan de tamaño cuando persisten los factores. Debido a que se trata de una lesión premaligna, una vez eliminados irritantes, realizada biopsia y comprobada la ausencia de malignidad, se necesita el control periódico muy rígido por si hubiera cambios en la misma a lo largo del tiempo.

 

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Dra . Maria Ángeles Serrera
Dra . Maria Ángeles Serrera

Doctora en Odontología por la Universidad de Sevilla y Máster Universitario en Medicina Bucal Profesora Asociada de Odontología Integrada en Pacientes Especiales en la Facultad de Odontología de la Universidad de Sevilla además de ser la Odontóloga responsable del Servicio de Odontoestomatología del Hospital Infanta Luisa en Sevilla. Coautora de varios libros y artículos, participa además en el grupo de investigación de la Universidad de Sevilla sobre ‘Odontología en Pacientes Especiales, Médicamente Comprometidos y Hospitalaria'

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