En la lucha contra el cáncer el diagnóstico temprano del mismo es un caballo de batalla recurrente en las distintas campañas publicitarias. Por supuesto, las compañías van dirigidas a la población general e inciden en la idea de que el paciente debe vigilar su estado de salud y ser consciente de los cambios que pueden producirse en él

Todo ello se basa en el hecho, correcto, de que un diagnóstico precoz de un proceso patológico suele mejorar su pronóstico y permite un mejor tratamiento

Sin embargo, una mirada más pormenorizada al concepto “diagnóstico temprano” en el cáncer oral, puede hacernos ver que no todo es tan sencillo, qué tras una idea tan directa y evidente, son múltiples los actores que tienen responsabilidad en el resultado final, y qué, aunque el paciente es uno de los principales actores, no es el único. 

Por ejemplo, todos entendemos que, en el caso del cáncer oral, el diagnóstico debe ser realizado por un especialista, y ser confirmado histológicamente. Para ello, el paciente debe buscar ayuda médica / odontológica. Mientras antes busque esta ayuda antes se producirá el diagnóstico, pero para ello, el paciente debe tomar consciencia de que hay algo que no va bien.

Este intervalo se ha identificado como “Appraisal interval” e incluye tanto la detección del cambio corporal como el tomar consciencia de que no es algo “normal” y buscar ayuda. Puede parecer que todos tenemos una idea bastante similar de lo que es un cambio que precise buscar ayuda, pero para nada es así. De hecho, esta fase es la que más está afectada por los cambios culturales que podemos identificar entre los distintos miembros de una sociedad o entre distintas sociedades. 

Las campañas en “mass media” intentan trasladar información clara a toda la población acerca de lo que se puede considerar “cambios que precisen de buscar ayuda” y animar a buscarla. 

Por supuesto, excluimos aquí los diagnósticos que se producen en revisiones programadas y en los que el paciente no es consciente aún de ningún cambio en su boca. La importancia de dichas revisiones también es importante, pues reduciríamos el “Appraisal interval” a cero. Es decir, aun cuando el paciente no tuviera consciencia de cambio alguno, el profesional podría identificar la lesión sospechosa. 

Hasta aquí estaría todo más o menos claro, pero el diagnóstico aún no se ha producido. Aún quedan otros actores por aparecer, como decíamos anteriormente. El paciente debe pedir cita con el centro sanitario. Si es un médico generalista debe referirse al especialista (odontológo (que sin ser médico tiene la formación de un especialista en el terreno de la patología y la terapéutica oral, perfil que no existe en la medicina) o cirujano oral y maxilofacial) para una evaluación pormenorizada de la lesión.

Por tanto, tenemos dos nuevos plazos. El tiempo de espera a la cita inicial y el tiempo de espera para acudir al especialista (el espacio entre la cita con el generalista y hasta la primera cita con el especialista se denomina “Help-seeking interval”). En ambos intervalos el papel del paciente es poco relevante, y toma total relevancia la ordenación de los distintos sistemas sanitarios. 

El médico especialista en cirugía oral y maxilofacial radica habitualmente en un hospital, mientras que los odontólogos se localizan habitualmente en centros de atención primaria (aunque deberían estar también presentes en los hospitales). 

Pero aún no se ha realizado el diagnóstico histológico, y por tanto de certeza, en el cáncer oral. El intervalo entre la primera cita con el especialista y el diagnóstico definitivo (histológico) se denomina “Diagnostic interval”, que daría paso al “Treatment interval”. Para ello es clave la realización de un acto quirúrgico, la biopsia, y su estudio histopatológico. 

Dependiendo del sistema sanitario, la realización de estas intervenciones puede ser más o menos ágil, o presentar diferencias según se realicen a nivel hospitalario o de atención primaria. También en este apartado, la influencia del paciente es pequeña, quedando el principal actor identificado como el sistema de salud y sus profesionales.

Como parece evidente, el camino más largo sería, tras la toma de conciencia del paciente de su patología, la cita inicial por el médico de cabecera, la consulta al odontólogo de cabecera, la derivación al hospital para la realización de la biopsia y confirmación del diagnóstico. 

El camino más corto sería la identificación de la lesión por parte de un especialista en una cita programada, la realización de la biopsia en ese nivel y el inicio del intervalo de tratamiento en el plazo de tiempo más corto posible. 

En nuestro medio, esto implicaría no sólo seguir fomentando las revisiones periódicas de la población por parte del especialista (odontólogo en este caso) y la responsabilidad de cada persona en cuidar de su salud, sino también en reforzar la presencia de estos profesionales en el primer escalón de atención a la ciudadanía. También se debería asegurar que la capacidad real de hacer biopsias en ese nivel es adecuada, tanto por las aptitudes de todos los profesionales implicados como por el acceso a las instalaciones necesarias. 

Evidentemente, al final, son los usuarios del sistema de salud los responsables de que estos pasos se vayan dando. En un primer momento, vigilando cualquier cambio que puedan detectar en su boca o acudiendo a revisiones programadas, y en un segundo momento, exigiendo organizaciones eficaces, lógicas y eficientes del sistema sanitario, para disminuir todo lo posible el tiempo que transcurre entre la aparición de la lesión y su diagnóstico final. 

IMÁGENES

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Fases del diagnóstico según el modelo de Aarhus

 

BIBLIOGRAFIA

1.- Rubin G, Berendsen A, Crawford SM, Dommett R, Earle C, Emery J, Fahey T, Grassi L, Grunfeld E, Gupta S, Hamilton W, Hiom S, Hunter D, Lyratzopoulos G, Macleod U, Mason R, Mitchell G, Neal RD, Peake M, Roland M, Seifert B, Sisler J, Sussman J, Taplin S, Vedsted P, Voruganti T, Walter F, Wardle J, Watson E, Weller D, Wender R, Whelan J, Whitlock J, Wilkinson C, de Wit N, Zimmermann C. The expanding role of primary care in cancer control. Lancet Oncol. 2015 Sep;16(12):1231-72. doi: 10.1016/S1470-2045(15)00205-3. https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/26431866

2.- Varela-Centelles P, López-Cedrún JL, Fernández-Sanromán J, Seoane-Romero JM, Santos de Melo N, Álvarez-Nóvoa P, Gómez I, Seoane J. Key points and time intervals for early diagnosis in symptomatic oral cancer: a systematic review. Int J Oral Maxillofac Surg. 2017 Jan;46(1):1-10. doi: 10.1016/j.ijom.2016.09.017. https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/27751768

3.- Weller D, Vedsted P, Rubin G, Walter FM, Emery J, Scott S, Campbell C, Andersen RS, Hamilton W, Olesen F, Rose P, Nafees S, van Rijswijk E, Hiom S, Muth C, Beyer M, Neal RD. The Aarhus statement: improving design and reporting of studies on early cancer diagnosis. Br J Cancer. 2012 Mar 27;106(7):1262-7. doi: 10.1038/bjc.2012.68. https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/22415239

 

 

 

 

 

 Autoría:  Jacopo Candiago, alumno del Master de Periodoncia e Implantes de la UIC- Barcelona, integrante del equipo del Dr. José Nart Molina COEC num. 3732.

La periimplantitis se considera una patología crónica inflamatoria producida por placa,  que cursa con la destrucción de los tejidos que rodea a los implantes dentales. Se trata de una complicación biológica común, que tiene una prevalencia de un 22% y  que clínicamente se manifiesta con una profundidad de sondaje aumentada (> 4 mm) con sangrado y/o supuración, perdida ósea marginal ≥ 2 mm y que dependiendo de la gravedad, puede cursar con dolor y/o movilidad de los implantes.

El tratamiento de la periimplantitis, sigue siendo un reto tanto para pacientes como para profesionales, debido a las dificultades y los escasos resultados que conlleva su tratamiento, por lo tanto su prevención, se considera la mejor forma de tratamiento. Hay diferentes factores que constituyen un riesgo para el comienzo y el desarrollo de las enfermedades periimplantarias y que tienen que ser  monitorizados constantemente. Antes de la planificación implantaría, es imprescindible informar a los pacientes sobre los riesgos de complicaciones biológicas y de la necesidad de un cuidado preventivo para el éxito del tratamiento a corto y largo plazo. Por lo tanto es conveniente  realizar una evaluación de riesgo individual, incluyendo los indicadores de riesgo sistémicos y locales y eliminando los factores de riesgo modificables, como la profundidad de sondaje residual aumentada en el resto de la boca o el consumo de tabaco antes de la colocación del implante. En esta fase es importante también tener en cuenta el tipo de paciente al que nos enfrentamos y la causa de la perdida dentaría (ya que los pacientes con historia previa de periodontitis tienen más riesgo de sufrir periimplantitis).

Durante la planificación del tratamiento con implantes, los  profesionales deben tener presente los factores que pueden dar lugar a complicaciones biológicas como son la ausencia de  mucosa queratinizada, un volumen óseo insuficientes, la proximidad entre implante-implante, una posición tridimensional implantaría incorrecta y el número de implantes.

Durante la rehabilitación protésica es importante también asegurarse del correcto ajuste de la prótesis al implante para evitar una micro filtración bacteriana y en el  caso de haber elegido unas restauraciones cementadas, es fundamental asegurarse de una correcta eliminación de los excesos de cemento durante su colocación. 

La prótesis sobre implantes debe diseñarse de manera que facilite el acceso para un correcto diagnóstico del estado implantarío mediante sondaje, una correcta instrumentación  durante las sesiones de mantenimientos  y por último para facilitar las medidas de higiene oral diarias por parte del paciente. 

Puesto que el control de la infección es esencial en la prevención de enfermedades periimplantarias, los pacientes deben recibir instrucciones claras de higiene oral en cada visita entendiendo la importancia de acudir regularmente a los mantenimientos, que serán establecidos en función de las necesidades individuales del paciente (intervalos de recordatorio de 3, 6 o 12 meses).

Los implantes son una herramienta actual con múltiples ventajas para la rehabilitación oral, pero puesto que se desconoce el tratamiento definitivo  de sus complicaciones, la mejor manera de evitarlas será prevenirlas mediante el trabajo conjunto del profesional y del paciente.

 

BIBLIOGRAFIA

Jepsen S, Berglundh T, Genco R, Aass AM, Demirel K, Derks J, Figuero E, Giovannoli JL, Goldstein M, Lambert F, Ortiz-Vigon A, Polyzois I, Salvi GE, Schwarz F, Serino G, Tomasi C, Zitzmann NU. Primary prevention of peri- implantitis: managing peri-implant mucositis. J Clin Periodontol 2015; 42 (Suppl. 16): S152–S157. doi: 10.1111/jcpe.12369.

Derks J, Tomasi C. Peri-implant health and disease. A systematic review of current epidemiology. J Clin Periodontol 2015; 42 (Suppl. 16): S158–S171. doi: 10.1111/ jcpe.12334.

Heitz-Mayfield LJ, Needleman I, Salvi GE, Pjetursson BE. Consensus statements and clinical recommendations for prevention and management of biologic and technical implant complications. Int J Oral Maxillofac Implants. 2014;29 Suppl:346-50. doi: 10.11607/jomi.2013.g5.

Rokn A, Akbari S, Roosta Ha, Najafi H, Zayeri F, Hashemi K. Prevalence of peri-implantitis in patients not participating in well-designed supportive periodontal treatments: a cross- sectional study. Clin. Oral Impl. Res. 28, 2017, 314–319 doi: 10.1111/clr.12800 

 Lo fundamental es buscar y conocer LA NORMALIDAD EN LA CAVIDAD ORAL, para así conocer y reconocer cuándo algo sale de lo normal y debe llamar la atención. 

 

En este artículo el Dr. Vidal hace una aproximación al concepto de la “Iontoforesis”.

 

 

Presentamos el resultado de una periimplantitis, con el fracaso del tratamiento restaurador y la pérdida de los implantes.

 

Publicado en Casos clínicos

 Vamos a presentar este mes a mi modo de ver, un curioso caso de un quiste en el interior del seno maxilar.

Publicado en Casos clínicos

Las implicaciones de las enfermedades sistémicas en el desarrollo de las enfermedades periodontales .

Los cementos biocerámicos se han incorporado al campo de la endodoncia como un material con propiedades muy interesantes. En este artículo, presentaremos los más utilizados y veremos cuándo se recomienda su uso.   

 

Si recurriésemos a la última publicación científica sobre este tema, la contestación a la pregunta del título seria un claro NO, en mayúsculas. 

 

Denominamos halitosis o mal aliento a un conjunto de olores desagradables que salen de la boca, independientemente de cuál sea su origen. Siempre ha sido un tema tabú, ya que además tiene como dificultad añadida que resulta muy difícil que cada persona valore objetivamente su propio aliento. 

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