Hablamos del nervio trigémino y la compleja sensibilidad de la cara

06 Jul Hablamos del nervio trigémino y la compleja sensibilidad de la cara

 

Cuando decidimos colaborar en este foro, se nos planteó el reto de tratar de aportar algo diferente, nuevo, pero basado en la experiencia y el conocimiento. Pensamos hablar del hombre, de la condición humana ¿Qué hace a los hombres humanos y los distingue de otros seres vivos, de otros mamíferos, de otros primates? Es un reto interesante, pero lo reservamos para otra ocasión.

De momento iniciar con un concepto más asequible, aunque igualmente prioritario, la Anatomía, y en concreto del nervio trigémino:

El trigémino es un nervio craneal, es decir, se origina en el encéfalo. Es un nervio central y su origen está en varios núcleos cerebrales. Desde aquí avanza hacia la periferia, saliendo del cráneo por el agujero donde se asienta el ganglio de Gasser, verdadera centralita de modulación de la información sensitiva procedente de la periferia. La información motora corre de la mano del nervio mandibular.

Espidident NervioTrigemino AlfonsoVidal

La palabra ganglio, empleada con profusión en anatomía, significa masa, pelotón, nódulo de células, es una reseña anatómica previa al conocimiento fisiológico simplemente descriptiva. Johann L. Gasser, anatomista austriaco, lo describió en 1765 en una pujante Escuela médica de Viena a la que fue invitado por su gran prestigio, aunque poco disfrutó de su descubrimiento, pues falleció ese mismo año.

Esta estructura, situada en la fosita del mismo nombre, en el interior de la porción petrosa del hueso temporal, se divide en tres ramas que saliendo cada uno a distinto nivel van a distribuirse por todo el macizo facial, no sin antes generar un nuevo ganglio específico para cada una de las ramas: el de Willis para el Oftálmico; el esfeno-palatino o de Meckel para el Maxilar; y el ótico o de Arnold para el Mandibular.

Esto explica la manera específica de la compleja sensibilidad de la cara, la excepcionalidad de las patologías bilaterales y la relación existente entre la irritación o estimulación de una de las ramas y su repercusión sensitiva o efectiva en otra rama (reflejos de estornudo, tusígeno, o lagrimeo al manipular nervios frontales, palatinos  o infraorbitarios).

Siendo un nervio tan ampliamente extendido, en una zona tan ricamente inervada, se comprende la cantidad de cuadros específicos y relaciones patológicas que genera. Desde las cefaleas a la neuralgia de trigémino, rinorreas, o alteraciones en la percepción del olor o sabor de los alimentos.

No es el nervio de la expresión facial por excelencia, pero participa en la expresividad de forma decisiva, y tiene algunos rictus o tics característicos cuando  se altera. Avicena fue el primer médico que describió su patología como tic doloroso, aunque no tenemos la certeza de que tuviera conocimientos anatómicos exactos. Probablemente conocía la relación de esta enfermedad con algunas de las estructuras que sabemos forman el complejo trigeminal.

Como repetimos con insistencia a nuestros alumnos, difícilmente podemos tener criterio sobre la salud o la enfermedad si no conocemos sus fundamentos más esenciales. El edificio del conocimiento se debe construir desde la sólida base del saber anatómico y fisiológico. Saber la anotomía del nervio trigémino y sus diferentes ramificaciones nos puede permitir interpretar unos síntomas, localizarlos en el espacio y relacionarlos con otros hechos, hábitos, frio, calor, masticación o intervencionismos previos.

Por ello abogamos desde aquí por una rigurosa revisión de los conceptos básicos anatómicos, ramas principales y vías terminales, para poder dar a nuestros pacientes la mejor atención.

Y ahora, queremos saber tu opinión, desde tu punto de vista, ¿crees que estos conocimientos de fisiología y anatomía te son necesarios como profesional? ¿Te gustaría que se ampliaran estos temas? ¡Esperamos tus comentarios!

 

Dr. Alfonso Vidal
Dr. Alfonso Vidal

Licenciado en Medicina y Cirugía, especialidad Anestesiología y Reanimación. Máster Acupuntura y Jefe Unidad del Dolor, Hospital SUR. Licenciado en Medicina por la UCM y Especialista en Anestesiología, Reanimación y Terapéutica del Dolor por la Universidad de La Laguna, Universidad donde se doctoró en Medicina. Ha trabajado como adjunto en Hospital Universitario de Alcalá de Henares, y desde hace años, Jefe del Servicio de Dolor del Hospital SUR de Alcorcón, del Grupo IDC. También es Profesor de Dolor en la UCM impartiendo clases sobre esta especialidad. Amante de su profesión y apasionado de las nuevas tecnologías, del Dr. Alfonso Vidal es lector empedernido. Su trayectoria profesional empieza como médico Interno Residente de Anestesiología, Reanimación y Terapéutica del Dolor. Hospital Universitario de Canarias desde 1989 hasta 1992. En 1993, es facultativo Especialista de Área de Anestesiología y Reanimación en el complejo Hospitalario Nuestra Señora de Candelaria en Tenerife Ese mismo año se traslada a Madrid como facultativo Especialista de Área de Anestesiología y Reanimación en el Hospital Universitario Príncipe de Asturias (Alcalá de Henares, Madrid) hasta 2005. Además de coordinador del Área de Anestesia, Reanimación y Terapéutica del Dolor en el Hospital Sur de Alcorcón de Madrid, desde 1994 hasta la actualidad. Director de Cursos de Doctorado de la Universidad de Alcalá de Henares de Madrid y médico responsable de la Unidad del Dolor en la Clínica Román de Madrid, desde 2007 hasta la actualidad.

1Comentario
  • Od. Luis Marcano
    Publicado a las 13:53h, 23 julio

    Muy buen artículo sobre el nervio Trigémino Dr. Vidal

    Como Odontólogo certifico la importancia y complejidad de este nervio

    Saludos desde Caracas