A vueltas con el cigarrillo electrónico ¿Qué postura adoptar?

16 May A vueltas con el cigarrillo electrónico ¿Qué postura adoptar?

 

En el último número de 2013 de la American Journal of Public Heatlh (Revista Americana de Salud Pública) se han publicado dos artículos, y una editorial , muy interesantes sobre la postura que debemos adoptar frente al cigarrillo electrónico, a la luz de lo que conocemos hasta este momento.

El tabaco, al inicio del pasado siglo, fundamentalmente era masticado. Por supuesto, para su consumo, era necesario que el consumidor escupiera de vez en cuando. Con el desarrollo industrial, muchas ciudades empezaron a sufrir de hacinamiento, sobre todo en las clases obreras, lo cual incidió en un aumento de una serie de enfermedades, como la tuberculosis (Kluger R. Ashes to ashes: America’s hundred-year cigarette war, the public health, and the unabashed triumph of Philip Morris. New York: Vintage Books; 1997). Debido a la facilidad con que la tuberculosis podía ser transmitida a través del esputo, las autoridades comenzaron a tomar medidas para evitar este tipo de consumo.

A la vez, la industria del tabaco se fue desarrollando y haciéndose más fuerte. La respuesta a la presión sobre el consumo de tabaco mascado fue la aparición del tabaco fumado. Esta era, en un principio, una forma mucho más limpia (y como tal era vendida). Al principio de los años 20 la incidencia del cáncer de pulmón comenzó a aumentar.

Pese a las voces que alarmaban de la influencia que el tabaco podía tener influencia clara en este aumento, la industria del tabaco, apoyada en la consolidación del tabaco fumado, respondió con ligeras modificaciones denominadas como “modificaciones de diseño protector”, en forma de mentolados, o cigarrillos con filtro.

Todas estas modificaciones, que a la postre se demostrarían insuficientes, se valían de todos los recursos disponibles para ser vendidas al público, incluso con la colaboración de la figura del médico.

Figura 1 Post Mayo

En la imagen que traemos podemos ver como un determinado cigarrillo es “menos agresivo”¿Les suena esta forma de marketing en la actualidad?

En 1964, las publicaciones cada vez más rotundas de la relación del tabaco con la enfermedad (United States Surgeon General’s Advisory Committee on Smoking and Health. United States Public Health Service. Office of the Surgeon General. Smoking and Health [Internet]. Public Health Serv. Publ. No 1103. 1964 [accessed 2013 Nov 19]. Available from: http://profiles.nlm.nih.gov/NN/B/B/M/Q/), dio paso a la aparición de los cigarrillos “light”. Con cada década aparecía nuevas “modificaciones protectoras” que claramente hacían que el consumidor pensara que estaba tomando un producto más sano, pero la evidencia, una y otra vez, demostraba que en absoluto esto era así.

En un claro triunfo del pensamiento confortable (“creer lo que se quiere creer “), el cigarrillo electrónico vuelve a ponernos ante este dilema. Sin ningún tipo de regulación ni de datos científicos, se nos hace llegar que es más “sano” que el cigarrillo tradicional y que puede ser consumido con total tranquilidad.

Obviamente, no hay datos específicos claros que apoyen esta hipótesis, que sí está apoyada en agresivas campañas de márketing de distintas empresas. La Asociación Americana Torácica ha tomado posición acerca del cigarrillo electrónico, indicando que, mientras no se tengan datos, se debe regular de la forma más restrictiva posible el cigarrillo electrónico, así como no ser indicado para el consumo de los pacientes.

Figura 2 Post Mayo

Otro aspecto importante del cigarrillo electrónico es que se ha ofrecido como paso o método para dejar de fumar. No obstante los datos que se disponen es que utilizar el cigarrillo electrónico no está relacionado con el cese del tabaquismo, sino más bien con todo lo contrario (Popova L, Ling PM. Alternative tobacco product use and smoking cessation: a national study. Am J Public Health 2013;103: 923–930). Su uso se relaciona claramente con un fracaso en el objetivo de dejar de fumar.

Dicho en otras palabras, el uso del cigarrillo electrónico, con los datos de que disponemos, no es seguro y no es un método para dejar de fumar. El problema también tiene un carácter ético, porque ofertar este abordaje a un paciente que quiere dejar de fumar en detrimento de otro que sí ha demostrado su eficacia es un flaco favor a nuestros pacientes y a la Ciencia.

¿Pero qué hacemos si no tenemos datos? Pues buscarlos a través de la investigación. En este sentido, también en relación a la salud oral, debemos saber que en 2013, de Junio a Diciembre específicamente, Manzoli y cols han iniciado un estudio de cohortes, (es decir, un estudio que compara dos grupos de pacientes) comparando pacientes que usan el cigarrillo electrónico con pacientes que consumen el cigarrilo tradicional, buscando cambios en la incidencia de cáncer de boca, pulmonar, etc así como otras enfermedades relacionadas con el tabaco.

 

El estudio tendrá una duración de cinco años. Cuando tengamos acceso a esos datos podremos saber qué podemos esperar de este nuevo avance de la industria del tabaco. Mientras, el consejo más lógico es no hacer caso del “pensamiento confortable” y confiar en la Ciencia para conocer los entresijos de la realidad que nos rodea, y en base a dicho conocimiento, tomas las decisiones más oportunas.

Parece que la Ciencia ha aprendido de errores pasados y se apresta con rapidez a dotar a la sociedad de datos fiables y contundentes acerca de esta nueva tecnología. Solo nos cabe esperar que la sociedad también lo haya hecho y espero con prudencia estos datos.

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Dr. Daniel Torres
Dr. Daniel Torres

Doctor en Odontología, Máster en Cirugía Bucal y Máster en Ensayos Clínicos por la Universidad de Sevilla. Actualmente ejerce como Profesor Titular de Cirugía Bucal y como Codirector del Máster Universitario de Cirugía Bucal en la Facultad de Odontología, Universidad de Sevilla. Forma parte de la European Board of Oral Surgery y es Vicedecano de Gestión Clínica de la Facultad de Odontología de Sevilla y Vicepresidente de la Sociedad Española de Cirugía Bucal. El Doctor Torres es autor de numerosos artículos de Cirugía Bucal en revistas nacionales e internacionales y de múltiples capítulos de libros de la especialidad. Ha realizado múltiples ponencias en Congresos nacionales e internacionales y ha sido dictante de múltiples Cursos, conferencias y seminarios sobre cirugía bucal. Actualmente ostenta el Premio de la Real Academia de Medicina y Cirugía de Cádiz y es autor de los libros Tumores Odontogénicos y La Clorhexidina en la prevención de la alveolitis en el postoperatorio de los terceros molares retenidos. Coautor del libro El tercer molar incluido. Además es miembro de número de SECIB, SEPES y SEPA y Miembro fundador del SCO.

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